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Nathalie Dompè
La Milán de Natalie Dompé

Nathalie Dompè, Milán, 1986.
Una joven de ideas claras en cuestión de ética y estética, consciente y determinada. Cuando frecuentaba el instituto trabajaba ya para el Istituto dei Ciechi y asistía a los ancianos. Después de licenciarse en Business Administration en la Bocconi estudió teatro y pasó un periodo colaborando como voluntaria en un orfanato de África.

Hija del presidente del homónimo grupo farmacéutico y ex dirigente de Farmindustria, Sergio Dompè, hace dos años se incorporó a la empresa familiar donde se ocupa de la responsabilidad social empresarial, un ramo especialmente sensible en un sector como el sanitario. Si en la empresa la exigencia ética es prioritaria, en el caso de Nathali es instintiva.

Consciente de pertenecer a una generación atenta al contexto y al impacto social, Nathalie ha elegido un papel que le permite promover, con coherencia y de forma estructurada, proyectos específicos y en línea con una empresa de la que a la vez forma parte. Una trayectoria reciente pero ya bien trazada y que apunta al futuro.

Nathalie viste con la elegancia sencilla y esencial que le ha transmitido su madre, Patrizia Signorini. Para ella la manera de vestir y de vivir constituye una forma de comunicación muy importante. Adora su casa, que da a los tejados del centro de Milán y que se niega a cambiar. En ella predominan unos cuantos colores sofisticados y unas formas sumamente nítidas. De todas maneras, a veces le divierte vestirse con prendas muy refinadas. «Minimizar es un peligro, la vida también debe ser ligera», asegura.

“Milán es una ciudad que hay que descubrir. Los lugares más hermosos están escondidos. Adoro los restaurantes especiales, como Mitsuba, el minúsculo japonés de la plaza XXIV Maggio, y La Brisa, en la calle Brisa, con su sorprendente patio. Tengo debilidad por el Vicolo dei Lavandai, en el Naviglio, porque tiene la fascinación de lo antiguo. Con Oki, mi golden retriever, cruzo siempre el parque Indro Montanelli.“