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Agnes Fischer

Obsesión por los bañadores.
Una línea de bañadores como síntesis de una estética cosmopolita.

Nacida en Suecia y crecida entre Estocolmo y St-Barths, estudia en París y se licencia en diseño en Parson School of Design, en New York: los contrastes, tanto culturales como meteorológicos, han formado la estética y el trabajo de Agnes Fischer. Directora creativa y empresaria, lista para lanzar una línea de bañadores (FISCH - www.fischswim.com), su vida actual transcurre entre Europa y St. Barths.

Una pequeña obsesión. Mi primer bañador lo vi en París cuando tenía 5 años de edad: era de color turquesa, con fruta estampada. Creo que lo debo de tener todavía en algún sitio.
Swimwear (bañadores), para mí es un tema cultural. Cada país tiene su estilo y su corte.
¿La inspiración? La encuentro por todas partes, en las fotografías, en los lugares que visito, a través de la música... En particular he visto las imágenes de finales de los años Ochenta de Stephanie Seymour retratada por Herb Ritts y Marc Hispard, así como el trabajo de Helmut Newton, un maestro en capturar una mezcla de elegancia, sensualidad y poder. También me inspiro mucho en el Diseño Gráfico y en el arte, adoro todo el trabajo de Alexander Brodowitch, los collages dadaístas o las antiguas versiones de los álbumes que van de los años 60 a los 80.
La moda actualmente está abandonando el minimalismo y la androginia para volver a proponer una época más romántica y siluetas más carnales. Algunos programas televisivos como Vinyl y las últimas tendencias de moda, llenos de colores, accesorios, efectos patchwork, oro y estampados uno sobre el otro, permiten que resurja la feminidad. Una estética que se ajusta a mi estilo.
Como diseñadora me interesan las piezas que duran y que no pasan de moda. Mi línea de bañadores usa un nylon reciclado de las redes de pesca: un producto para el océano que limpia el mar.
En este momento. Una paleta con los colores de la tierra que tienden hacia los tonos oscuros, alternados con los cálidos del rosa y el naranja. Me encantan los estampados, abstractos y enérgicos o bien inspirados en los temas tropicales, en versión oscura. Encuentro siempre inspiración en la belleza y la brutalidad del paisaje de St. Barths, así como en los colores pastel de las viejas casas que se pueden ver en Gustavia, además de los cactus y las plantas que ves por todas partes.
La elegancia no la puedes construir. No tiene nada que ver con la moda, es la forma con la que preparas una mesa, cómo hablas, el sonido de la voz y la forma con la que tratas a quien te rodea.
Me siento elegante: no hay nada mejor que un vestido vintage de mi madre. Posee piezas increíbles de Yves Saint Laurent, Ungaro y Chanel de finales de los años 80, que ha conservado a propósito para mí.
El lujo es: una conversación interesante, una cena preparada en casa, en un sitio especial.
El mejor regalo que he recibido: la educación. Los estudios, viajar y la posibilidad de conocer a personas interesantes.
En mi maleta: un bañador, un par de botas, llaves y comida para mi perro.
Mi sitio preferido: el océano.
Mi columna Sonora: una mezcla de Maria Callas y los New Order. Últimamente escucho a menudo el nuevo álbum del grupo rock DIIV y Nikki and The Dove.
Mi película preferida: me gusta soñar e imaginar que vivo en una película de Wes Anderson o de Sophia Coppola.
Interiorismo: un piano, alguna pieza de arte, muchos libros, plantas y velas perfumadas.
Libro preferido: creo que Joan Didion es una de las escritoras más brillantes de los últimos tiempos. La precisión con la que construye sus frases, cómo pasa del género periodístico literario al novelesco narrativo, el espíritu de sus finales…
Miedos: energías negativas, ignorancia y mal gusto.
Nunca: sin mi perra Patti. Es un ser especial, me hace reír mucho. La llevo siempre conmigo.
Siempre: recordarse de que la vida es corta y tratar de hacer siempre lo que se quiere.
La app que más uso: Spotify.

4 direcciones reservadas:

–  St.Barths: Grand Fond y las piscinas naturales. Es un paisaje majestuoso y dramático al mismo tiempo, hace que te parezca que estás en otro planeta. Es tanto trópico como un sitio de aire bergmaniano. Es mi lugar preferido para sesiones de fotografía.

–  New York: el mercado de antigüedades en Chealsea y el mercadillo que está allí cerca. Me encanta visitarlos para buscar piezas de decoración y vestidos vintage. Se pueden encontrar muchas piezas estupendas y extrañas, incluso sólo para admirarlas. Es de gran inspiración.

–  Paris: Café de Flore ​, ya sé que es un cliché, pero me gusta mucho. Observar a la gente a veces puede ser divertido.

–  Estocolmo: T​hielska Galleriet (The Thiel Gallery). Es un palacio de Art Noveau increíble e inalterado desde 1924. Actualmente acoge una excelente colección de Munch y de otros artistas suecos del siglo XX, como Bruno Liljefors, Anders Zorn y Eugene Jansson. Cada vez que la visito me parece como si entrara en una película.

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