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Anne Catherine Frey

Elegancia masculina

Una estilista blogger con una estética neta, como su corte.

Puedes reconocer a Anne-Catherine Frey, blogger y diseñadora de la marca de moda The Kooples, por su corte de pelo. Masculino y femenino a la vez, de uso también doble: «Si me lo recojo hacia arriba es cortísimo, en caso contrario uso el largo a un lado». Doble también el color, con un inusual tono blanco: «Quería que fuera gris, fue una casualidad, pero lo dejo así».

Un peinado que vale como una firma de estilo y al que acompañan las prendas básicas como la camisa abotonada —en todos los colores y cortes posibles—, las chaquetas de alta costura y los zapatos con cordones y de punta, en pocas palabras, los clásicos de un armario masculino.

¿De niña? «Era una adolescente esquelética que sólo compraba ropa de hombre, faldas jamás».
Nada ha cambiado para Anne Catherine Frey:
No tiene un sólo vestido en el armario.
Nunca lleva zapatos de tacón.
Los únicos bolsos que luce son los clutch.
El maquillaje es lo más natural posible, sólo deja espacio a los juegos cromáticos en las sombras.
Lleva abrigo en contadas ocasiones, más bien suéteres debajo de las chaquetas para no estropear el look.

¿Una vena punk? «No, una pasión inquebrantable por la elegancia masculina».

Cresció en Luxemburgo, su padre era arquitecto y ella eligió una escuela de arte, dada su pasión por el dibujo: « Cuando era niña dibujaba durante horas, me sentía mejor sola que rodeada de demasiada gente». Cuando vivía en Luxemburgo solía ir al cine Odeon: al fondo de la sala, sola.

En realidad, la gente, entendida como campo de observación, le gusta mucho: ha convertido el street style en un auténtico oficio, nos referimos a su blog A Truly Intriguing Subject .
En la actualidad frecuenta el Café Flore en París: «Disfruto con la vista, con las personas», o en Angelina: «Me gustan los clichés».
Además trabaja como estilista para The Kooples, las horas pasadas como niña dibujante se han hecho adultas.

Los colores: el blanco nunca, en su lugar todos los neutros posibles.
Lo femenino: transparencias, alguna blusa suave, el esmalte de uñas en las manos.
El toque: la luz de las joyas pequeñas, estilo rock’n roll.
En casa: muebles blancos, me gusta el negro, incluso en las paredes, si entra un color para quebrar el conjunto es, por instinto, el rosa. Es decir, unas aplicaciones suaves de tipo girly en un espacio gráfico oscuro.
Vemos aparecer los detalles románticos, la purpurina y los objetos brillantes, ¿y estos detalles girly? «La pasión por el estilo masculino se reduce a la ropa».

La verdadera razón: «Puede que la apariencia andrógina, con su ambigüedad, sea más cómoda».
Nunca: maquillaje excesivo, vestidos y tacones.
Siempre: colores sólo en los complementos y prendas cómodas sobre todo, para no sentirme restringida por la ropa.
La elegancia: basta que sea muy personal.
El secreto para serlo: los gestos deben ser lo más naturales posibles. Así pues, debemos ponernos todo lo que nos hace sentirnos cómodas para movernos mejor.
El cine: la trilogía Millenium, el director Lars Von Trier, la actriz Charlotte Gainsbourg.
La actriz más bella: Keira Knightley, también su forma de vestir.
El perfume: Comme des Garcons de hombre, o Philosykos de Diptyque. Nada dulce, más bien incienso de iglesia.
Los gatos: los adoro, porque todo les da igual.
Su relación con Max y Molly, los que viven en casa de su madre, es controvertida: «Nos despertamos y nos hacemos la puñeta, nos adoramos».
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