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Elisabeth Horcher

Precisión con gusto.
La sobria elegancia de la descendiente de una Dinastía del Sabor.

Salvador Dalí y Charlie Chaplin, Sofía Loren y Jean Cocteau. Todo empezó en 1904, en Berlín, con la historia de Gustav Horcher y de su restaurante homónimo, del que abrió otro en Madrid en 1943, cerca de la Puerta de Alcalá, al frente del cual está actualmente su bisnieta Elisabeth Horcher, cuarta generación de un mito culinario.

En sus salones, llenos de elegancia y atmosfera, sus platos de caza, como la Perdiz prensada o el Lomo de Corzo asado al natural, se alternan con las especialidades de la temporada, como el gazpacho y la langosta, apreciadas por actores y toreros, personajes políticos y la realeza, clientela de elite y transversal, absolutamente protegida por la privacidad de la “Maison H”.

Hablamos con Elisabeth sobre Madrid y su estilo de vida como empresaria. ¿Qué es el estilo? “Para sentirse realmente elegantes hay que saber moverse bien, es decir, encontrar un propio y personalísimo confort”. Este es el concepto que Elisabeth encarna cotidianamente con pantalones-blazer-tacones, alternando vestidos holgados y vagamente bohemios en verano, vaqueros y maxi jerséis con zapatillas de deportes en el tiempo libre. El detalle de estilo son los zapatos con cordones de hombre, así como una cierta seguridad que se cultiva con el bienestar interior. “Dentro de Europa tenemos mucha suerte, la calidad de vida de España y de los países mediterráneos es sin duda superior al resto de Europa”. Para la joven Horcher, sus momentos de evasión son un paseo por el Parque del Retiro después del desayuno o en cualquier otro momento del día, así como el tiempo dedicado a la lectura de los periódicos: “Tener un poco de tiempo para uno mismo es el verdadero lujo”. A este tiempo ha añadido recientemente el que pasa con un entrenador personal, que además le ha hecho cambiar de costumbres alimenticias… Su receta preferida, si es ella la que cocina, sin duda es el risotto con setas y vino blanco, sin olvidar las especialidades españolas, como la tortilla de patatas.

El estilo detallado de Elisabeth Horcher.
Me siento elegante: sólo si estoy cómoda.
El outfit de mis sueños: un vestido negro con un corte maravilloso, tacones altos y una joya para cada ocasión, preferiblemente pendientes.
El mejor regalo recibido: una carta y el viaje a Tanzania con mi padre y mi marido.
En la maleta: muchas opciones. Vaqueros y pantalones, zapatos de tacón y de deporte, un vestido y un blazer, camisas y jerséis ligeros, un abrigo masculino oversize, hasta la rodilla. Un bolso de fiesta, muchos colores, incluso fuertes.
Un secreto para hacer la maleta: antes de cerrarla, repasar los outfit uno a uno.
No puedo olvidar: mi pijama, no sé estar sin él.
Música: House Music para pasear y hacer deporte. Me gusta el grupo de David Matthew, muy instrumental. Para bailar, música latina, me encanta Juanes.
Un libro: ahora estoy leyendo “Entre Limones” de Chris Stewart, una trama muy optimista y relajante.
La película: me encanta “Out of the Furnace” de Scott Cooper, una historia en la que el bien triunfa sobre el mal.
Los ambientes internos: más llenos que vacíos, pero sin exhibicionismo. Doy mucha importancia a la luz y a los techos altos, me gustan los suelos de madera o de barro cocido. Mis colores preferidos son el blanco, el negro y el fucsia.
Miedos: por lo que se refiere a todas las personas que amo. La soledad es positiva si de vez en cuando la eliges tú, en caso contrario es horrible.
Nunca: la ropa ceñida.
Siempre: zapatos bajos o tacones altos, sabiendo bien cómo elegir según el momento.
La App más usada: Whatsapp, aunque no me gusta para nada estar localizable 24 horas al día. En cambio me encanta usar Shazam y Spotify.
Mi Madrid:
- Los domingos: ir al Rastro, que es un mercado típico que se encuentra entre la Calle Embajadores y la Ronda de Toledo, pasando por la Plaza de Cascorro. Es el “mercado de las pulgas” de Madrid.
- Entre semana: desayunar en las grandes mesas de madera rústica del restaurante El Perro y la Galleta en la calle Claudio Coello.
- Almuerzo en Juana La Loca, en Plaza de Puerta de Moros, es un bar de tapas en el barrio de la Latina, está siempre super lleno, por lo que es imprescindible reservar, se puede comer: tortilla de patatas con cebolla confitada, rollito de calabacín relleno de brandada de bacalao y pimiento de piquillo, jamón ibérico y pan con tomate.
- Paseo por el parque del Retiro, delante del restaurante Horcher.
- Ir de compras en la zona de la calle Fernando VI, así como los perfumes de Álvarez Gómez.
- Merienda dulcísima en la chocolatería San Ginés, donde encuentras los mejores churros de la ciudad.
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