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Filippo Vitta Zelman

El editor con pasión digital.
El mundo de los libros filtrado por las tecno- invenciones.

Perfecto testimonio de la actual era tecno digital, Filippo Vitta Zelman centra su dinamismo innovador en la compañía editorial de familia, en el marketing y la comunicación. En el último año, entre otras cosas, se ha ocupado del relanzamiento del Club Skira - con 60 mil socios que pueden disfrutar de exclusivas ventajas y promociones - (www.skira.net/page/club-skira) y ha hecho que la muestra sobre Leonardo Da Vinci en el Palazzo Reale de Milano sea más emocionante gracias a la App Being Leonardo: un extraordinario proyecto digital bajo su dirección que - con gafas 3D Samsung Gear VR – ha transformado las visitas en una realidad interactiva a 360°. Sobre el escritorio del joven Vitta Zelman están en fase de proyecto sistemas de audioguías, libros de gran valor y series numeradas. Un eclecticismo con un trasfondo cultural que se refleja en el estilo personal, en su modo de ser siempre apropiado, pero libre de reglas fijas: “la palabra outfit para mí es un término difícil. Tengo muchos, pero en cualquier caso son todos míos”. El sentido de la elegancia de Filippo varía del traje de raya diplomática al chándal con las zapatillas deportivas: “los amigos están acostumbrados a verme vestido de forma muy diferente, pero nada resulta extraño”. Veamos cómo.


-Me siento elegante: cuando hago algo bueno por los demás, incluso por los animales: ayudo a Sea Shepherd en su lucha cotidiana contra la caza de ballenas y el exterminio de los delfines. Durante el fin de semana colaboro con algunas asociaciones para la protección de los perros fuera de la ciudad.
-El outfit ideal: Una camisa cómoda de cáñamo, pantalones de lino, un par de gafas de sol y unos zapatos de verano ligeros.
-El mejor regalo: un viejo reloj Rolex, modelo Oyster con fondo negro y correa de piel de cocodrilo: es un regalo de mi abuelo y lo llevo solamente en ocasiones especiales.
-En la maleta: tanto en los viajes de trabajo como de vacaciones: pantalones cortos y zapatillas deportivas. Desde pequeño el deporte forma parte de mi vida… aunque sea simplemente para ir a correr una horita.
-Música: Lucio Battisti, os dejo elegir. Sus canciones son obras maestras.
-Interiorismo: una librería, la comodidad de un sofá extra grande, paredes llenas de fotografías.
-El libro: El Viejo y el Mar de Hemingway.
-La película: The Thomas Crown Affair, una brillante y divertida comedia con final inesperado, y Bailando con Lobos, aventura e historia en versión de culto.
-El miedo que afronta y supera:
Cuando era muy pequeño, todos los veranos practicaba la apnea deportiva de profundidad. Hubo un momento en el que sufrí un bloqueo que me impedía descender más allá de una cierta profundidad por miedo al frío, a las sombras, a lo desconocido, de estar demasiado lejos de mi mundo. Pero entrenándome y practicando, actualmente supero la cuota de los 30 metros. El estar en plena armonía con el mar, distante de la cotidianidad, me permite apreciar las cosas que sólo este mundo, diferente y magnífico, te puede revelar.
-Nunca: el color violeta y el traje de dos piezas.
-Siempre: el color azul marino, como el mar.
-A menudo: al cine los domingos a las diez de la noche. En chándal y zapatillas deportivas, cuando vuelvo de los entrenamientos.
-No se puede: traicionar la confianza.
-App preferida: Being Leonardo, la app virtual para sumergirse a 360° en el mundo de Leonardo da Vinci.
-Mis direcciones secretas:
-Panarea, una de las islas eolias, una buena copa mirando el mar desde la terraza del hotel Raya.
(Después de catorce veranos consecutivos, la isla se ha convertido en una segunda casa para mí.)
-El restaurante Muottas Muragl, en las noches de Saint Moritz: una magnifica cena con vistas de todo el valle de Engadina.
-El campo de fútbol del Instituto milanés Leone XIII y su equipo, con el que juego desde hace más de 3 años, 3 veces a la semana.
-Don Kenya Run, una pequeña tienda que se encuentra en Via Donatello en Milán, especializada en calzado y material técnico para correr. Su propietario Matteo me aconseja en todo lo que necesito.
-Un pequeño escollo situado a 7 millas de la isla de Ponza, en el mar Tirreno: literalmente en medio del mar, un paraíso para quien desee sumergirse. Pero hay que tener mucho cuidado: hay mucha corriente y el fondo marino desciende bruscamente a grandes profundidades.

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