Gelasio Gaetani d'Aragona Lovatelli

Un viajero en el mundo

Gelasio Gaetani D'Aragona Lovatelli.
De él sabemos muchas cosas. Es un auténtico caballero italiano en el mejor sentido de la palabra: romántico, afectuoso, fascinante, inteligente, simpático y moderadamente mundano. Tiene un carisma natural, derivado de la nobleza de ánimo que lo caracteriza y de su linaje. Un gascón moderno, un mosquetero en el corazón, un personaje de una película de Ridley Scott, un viajero en los ojos y en la sonrisa, olvidadizo pero sumamente presente, que se encariña para toda la vida de las personas que quiere profundamente.
Sus pasiones, su fuerza, su debilidad: el vino, el viaje, la evasión, escribir diarios para construir recuerdos
Su sueño, poder regresar a su tierra, que ya no recuerda cuál es, según él: «la más próxima al sol y a la luz».

Pero antes vienen sus hijos: Lapo, el mayor, simpático y expansivo, que tiene un magnífico restaurante en Montevarchì de cocina toscana, a la que él confiere un toque sofisticado y moderno.
Iacobella, que crea joyas, bolsos y objetos manufacturados de cristal y cueros antiguos para unos clientes-amigos sumamente selectos de todo el mundo. Cristoforo, que ha fundado una empresa agrícola superecológica en Brasis. Tan simpáticos y locos como él y, al igual que él, internacionales, intrigantes y especiales-
Gelasio vive con gran desenvoltura entre Roma, Londres, París y Nueva York, Toscana, Sicilia, y el resto del mundo y, dondequiera que va conoce a todos, pese a que solo frecuenta y estima a un grupo de verdaderos amigos. Invitado a todas partes, solo se entusiasma cuando algo le toca el corazón.

Trabaja en el vino, en Ex Vinis y su portal, su serísimo juego consiste en crear y en mantener con vida bodegas importantes en los grandes palacios de personas importantes. Jura que los mejores vinos del futuro vendrán de Perú, donde ha encontrado una cocina extraordinaria,que ocupa los primeros puestos en las clasificaciones mundiales.
Su proyecto más reciente es el libro que acaba de publicar con Feltrinelli, que ya está en las librerías y que se titula De paseo con el vino, con prólogo del legendario Hugh Johnson. Es la historia de pequeñas excelencias italianas que muchos desconocen, auténcias historias de valor.
Su proyecto en marcha es el libro con Aussoline, The great wine dream italian book, un viaje a través de la Italia del vino vista con las palabras y los ojos de la tribu de amigos que tiene en todos sus lugares que cuenta «su» historia a través de sus palabras, sus lugares y los amigos que lo quieren, que «lo siguen» y que, con él, forman una especie de tribu increíble.
El libro contará además con las imágenes de Aline Coquelle, una joven y talentosa fotógrafa francesa, quizá esté acabado dentro de un año. Gelasio ha viajado toda la vida, pero nunca como turista. En este sentido, nos da unas cuantas direcciones de los lugares que ama y a los cuales desea regresar. Unos nombres apenas mencionados, todos ellos significativos y, a menudo, internacionales.

Para comer: el fantástico restaurante Astrid y Gastón, ella es alemana y él peruano, y el local se encuentra en Miraflores, Lima, Perù. Uno de los mejores cinco del mundo: sofisticada cocina peruana con influencias «europeas» contemporáneas. El otro restaurante peruano que adora está en Cuzco, se llama Senzo, y está en el interior de "Palacio Nazarenas” (un hotel maravilloso situado en un antiguo convento español). Para comer en Nueva York el restaurante mexicano Tacombi.
Para dormir: el Hotel Aman-I-Khas (“paz especial” en sánscrito e hindi) de Ranthambore in Burma y The Imperial Hotel de Nueva Delhi.

Para el vino: el rooftop del nuevísimo “10 Corso Como” de Shanghai, que abrió sus puertas en septiembre de 2013, en West Nanjing Road, y que tiene las bodegas mejores y más sofisticadas de China. Para comer en Italia: en Roma la Osteria Der Belli, en Piazza di Sant’Apollonia, en el corazón del Trastevere y el Pastificio Cerere en el barrio de San Lorenzo. Dal Bolognese de Alfredo Tomaselli, amigo fraternal romano y, como él, apasionado de Harley Davidson. En Siena el restaurante Le Logge, en Versilia todos los locales pequeños, ya que todos son magníficos. En Milán el Conte Camillo, donde come siempre, aunque únicamente cuando está solo.

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