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Ginevra Boralevi

Estilo francés, pensamiento italiano

Cultura y precisión como bases de la estética

Rápida y curiosa como un gato, Ginevra Boralevi - como, precisamente, se dice de los felinos - ha vivido muchas vidas. Para empezar se ocupó de planning estratégico en el mundo de la publicidad; a continuación entró en el universo digital con Prestigium.com, una marca de lujo online asequible y pionera, dado que las grandes marcas aún no tenían un sitio propio; luego llegó el turno de una sociedad de asesoramiento y co-branding, las partnership como medio de comunicación. En la actualidad se ocupa de relojería.
También su domicilio está en movimiento. En la actualidad se encuentra en París, antes estuvo en Florencia y Milán, pero: «El estilo se formó en París». Nos reunimos con ella en la casa que da al luminoso valle de Engadina para que nos lo cuente: un estilo sumamente preciso, con incursiones de pensamiento y de tipo intelectual, incluidos los libros de otros y los retratos que hace ella.

Explicación: La clase innata de las francesas inspira incluso su alimentación.
Secreto alimentario: Nunca se priva de nada, pero come poco de todo. Un sistema que satisface con mi curiosidad.
Idea base del vestir: Busco siempre algo italiano como, por ejemplo, la tela de las chaquetas, que, sin embargo, prefiero que sean de corte inglés.
El detalle: El reloj es un objeto extraordinario. El suyo es de la marina militar italiana, diseño de los años treinta, de tamaño masculino: «Ya no lo uso para mirar la hora, si no lo tengo lo echo de menos, se ha convertido en un signo de carácter».
La elegancia: La distancia.


Los interiores: Es el aspecto que más dice de nosotros. Trabajo en el virtual, en una época digital, y el objeto del que prefiero rodearme son los libros. Las librerías hacen casa, son obras de arte vivas, para usar. Acabo de rehacer la de mi casa con una puerta escondida, que da a mi dormitorio.
Los libros: Una infinidad de ellos nos ayudan a conocernos a nosotros mismos y, si uno es lo suficientemente curioso, también a la humanidad.
El color: El azul. Del azul klein al turquesa, pasando por el tono petróleo y el eléctrico, el verde agua en el baño, en el dormitorio el color crema con pinceladas de cobalto, como si fueran nubes estilizadas.
La curiosidad: El blog de los cazadores de nubes.
Los colores del estilo: El azul de un vestido o el verde botella de un pantalón, con zapatos de color intenso.
La manía: Los zapatos de estilo slippers , de color azul cobalto, verde manzana, dorado, plateado, verde prado y cebra.
¿Vacío o lleno? El vacío ya está lleno. (Para Ginevra el famoso vaso medio lleno está lleno de agua y de aire, así pues, de dos cosas).
Un miedo: Tengo una infinidad. Hipocondría aparte, nadar sola en alta mar y caminar por caminos oscuros.
El secreto: En un mundo que cambia a toda velocidad, tener siempre un plan B.
Beauty secret: Hacer deporte de forma regular, 2/3 a la semana. El cuerpo se encuentra consigo mismo en la piscina.
El sueño secreto: He vivido un año haciendo retratos, con una técnica que refleja nuestra sociedad: estratificación de fotografía/retoque/dibujo a mano. Sólo blanco y negro y sólo ojos. Que imaginamos azules.

En el bolso:
. el neceser, soy un poco hipocondríaca
. las llaves
. moleskine para tomar notas
. muchos bolígrafos
. el cargador del teléfono . porta tarjetas para las tarjetas de los museos
. crema de manos
. protector de labios de manteca de cacao
. crema solar
. la cartera siempre en el bolsillo
. muchos bolsillos secretos en el bolso: encuentro todo y cabe todo

El neceser
. medicinas homeopáticas
. aceites esenciales
. arnica
. bálsamo de tigre
. termómetro
. tiritas, puntos falsos
. toallita desinfectante
. colirio y gotas para los oídos
. salvia para la garganta

3 libros de Ginevra
. La montaña mágica, de Thomas Mann: además de la trama y de la escritora, hay vistas idénticas a las de Engadina.
. Cómo cambiar tu vida con Proust, de Alain De Botton: un personaje histórico que el autor hace contemporáneo. Aquí y ahora, una filosofía similar a la de nuestro tiempo, el de un mundo ágil.
. Los poemas de Wisława Szymborska, una autora polaca, Nobel de literatura: unas palabras sumamente sencillas que, una al lado de otra, hacen saltar chispas. Parecidas a las de Alda Merini, pero menos agresivas.

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