Hugh van Cutsem

Metrópolis y naturaleza

Un Goethe sumamente moderno y elegante que estudia, cuida y observa la naturaleza para afrontar mejor el mundo cotidiano.
El londinense y, por tanto, metropolitano, que Hugh van Cutsem vive en el corazón pulsante de las finanzas y del mundo durante la semana.
Para después regresar a Oxfordshire, el segundo lugar, donde trabaja como granjero contemporáneo: «Me encanta visitar las ciudades, pero no me imagino viviendo en una».

Hugh siempre ha vivido en la naturaleza.
Tras crecer en Suffolk rodeado de caballos —su abuelo era un célebre entrenador de carreras— Hugh y sus hermanos, Edward, Nicholas y William pasaron sus veranos en un cottage en Norfolk, cerca de la finca familiar: «Solo venían a traernos comida, éramos completamente independientes».

En la actualidad van Cutsem hace lo mismo con sus hijos cuando lo visitan en Oxfordshire, procedentes de Londres: «Estamos construyendo el bosque perfecto. Damos largos paseos en los que intento transmitirles la pasión y la libertad de las que yo gocé cuando era niño.

Sin pretender ser demasiado filosófico, el hecho de ver los árboles y los animales en sus ojos, los pequeños detalles que aprecian y que les enseño… me recarga de energía». El campo como misión, una idea que le transmitió su padre, quien le enseñó a cuidar el medio ambiente.

El resto los constituyen los negocios en la City, donde Hugh — de padre flamenco y madre holandesa—, que recibió una formación clásica, aún se siente escindido en dos: «En Londres hay también una comunidad de europeos, y existe una sutil diferencia…».
¿Muy inglés? «De ellos he adoptado la gestualidad».
¿Y de la compleja herencia familiar? «He tenido la suerte de crecer en las dos dimensiones, he aprendido a sentirme a gusto en los países en que debo vivir».
La elegancia que se encarna, que se lleva a todas partes, dentro de uno mismo.
Como Hong Kong, la metrópolis donde Hugh trabajó durante un año después de estudiar Economía en la Universidad de Edimburgo, enseñando también inglés a los jóvenes chinos: «Para redondear».

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