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Joy Zribi & Gaia Matisse

La actriz intimista y la apasionada de moda.

Tarjetas postales desde Nueva York y París, de una hermana a otra.

Desde París, la diseñadora Joy:
"Nací en Guadalupe, de madre francesa y de padre de origen tunecino: una fuente de gran inspiración para mi trabajo creativo. Túnez es el lugar donde recargo las pilas. Mezclo ese estilo de vida y ese ambiente para crear un estilo único, original.
El sol, la luz y los colores, la primavera y el verano siguen siendo mis fuentes de inspiración hoy en día, pese a que vivo en París y frecuento el tercer año del curso de diseño de la escuela de moda ModeEstah.
Amo el estilo, sea cual sea la forma (al respecto podéis ver mi blog, www.thefashionangeldiary.com, que creé el verano pasado). Me permite expresarme de manera muy espontánea, tal y como soy: comparto con las personas mis inspiraciones en todos los campos y a veces doy también consejos y algunos trucos de estilo y belleza.
Me gusta dibujar y hacer ilustraciones, mi sueño es crear una marca de joyas".

Desde New York la actriz Gaia:
«Nací en París y crecí entre esta ciudad y Nueva York.
En verano visitaba Francia con la parte francesa de la familia, sobre todo el sur.
En cambio, en Nueva York estoy acabando el curso de la NYU Gallatin School of Individualized Study y vivo en el East Village ( con mi pequeño cachorro Bambi, que es el amor de mi vida y me mantiene sana y equilibrada).
Me estoy especializando en el "Sí mismo y los otros”: actuación integradora y psicología occidental. Desde que tenía dieciséis años recito con un maestro del método Stanislavski al mismo tiempo que trabajo en varios aspectos de la psicología del sí-mismo de Carl Jung; un tema que he explorado en mis actuaciones, en el que he profundizado con mis estudios en la NYU, siguiendo cursos de budismo, psicología y experiencia religiosa en el posmodernismo.
La cita en la playa con mi hermana Joy, que vive en París, forma parte de mi vida, igual que para ella".


Joy

Me siento elegante: con vestidos, volúmenes, la talla marcada.
El lujo es: la belleza.
El regalo más bonito: un collar con el colgante en forma de escarabajo egipcio, simboliza el renacimiento y lo llevo como amuleto. Además está el anillo que recibí cuando cumplí dieciocho años, era de mi abuela, que era modista, y me protege.
En la maleta: tantos vestidos y colores.
Miedos: la vida, ¿tiene sentido?
Jamás: decir jamás.
Siempre: sonreír.

Gaia

Mi siento elegante: con vintage YSL, Celine y Chanel, el pelo recogido, una copa de champán y, claro está, los diamantes… Basta una bata de seda y el aceite de coco en la piel hace el resto.
El lujo es: la libertad de hacer lo que te gusta.
El regalo más bonito: el anillo de compromiso de la abuela francesa y su alianza de boda. Los llevo siempre, en recuerdo de su belleza y elegancia cotidiana.
En la maleta: mi cachorro Bambi, sólo pesa un kilo y es la criatura más amable del mundo, me acompaña a todas partes.
Miedos: irme de este mundo sin dejar huella.
Jamás: no dudar nunca de mí misma, no tener miedo de parecer diferente.
Siempre: hacer las cosas que te hacen sentir incómoda, los reconocimientos serán infinitos.

Tres direcciones «reservadas»:

con Joy, en París:

Hotel Costes, me gusta mucho su decoración barroca y romántica, me siento a mis anchas en ese ambiente lleno de plantas y flores.
El Hotel George V, por su decoraciones de estilo clásico y moderno, los colores y las flores que elige el famoso Jeff Leatham, un hombre lleno de talento.
Carette, soy muy golosa y esta sala de té de París me parece fantástica.

con Gaia:

Sisyphos, un local de Berlín que abre sus puertas de cuando en cuando, pero que cuando lo hace permanece abierto tres días seguidos, día y noche, sin parar. Tiene una zona al aire libre con casas en los árboles y camas, viejas furgonetas transformadas en asientos y muchas otras instalaciones. Es un lugar maravilloso, un poco hippie, donde no existe ninguna forma de juicio y uno se siente libre de ser uno mismo. Además, la música es fantástica.
• El Mercer Hotel en Soho, Nueva York, un local divertido para beber una copa después de un largo día. Es además un sitio bonito para observar a la gente, nunca sabes quién puede entrar por su puerta.
• El cementerio de Montparnasse, uno de los más bonitos de París, cada sendero está flanqueado por unos árboles seculares preciosos y por flores de colores. Mi padre y mis abuelos están enterrados allí, de manera que cada visita es para mí un momento sumamente especial. El sonido de la naturaleza me ayuda a adentrarme y recuperarme de nuevo en mí misma.
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