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Lulu Figueroa

El pincel del espíritu contemporáneo.
En Madrid, con una aristocrática pintora y blogger.

En el mes de junio, próxima aparición en la muestra sobre los nuevos talentos de la Marlborough Gallery de Madrid, en calidad de artista, el papel que Lulú Figueroa, hija de Álvaro Figueroa Griffith y Lucila Domecq Williams, prefiere interpretar. Pintora y blogger (www.lulumai.com), la descendiente de los condes de Romanones vive como una “it girl”, siente una gran pasión por las zapatillas sneakers y disfruta de la Madrid más contemporánea. La encontramos en la intensa y elegante casa de su abuela Aline, la condesa de Romanones, de profesión espía, cuyos interiores son los ambientes de su infancia y que han influenciado mucho en su vena de artista: “En efecto, en mis cuadros hay muchos motivos, esa atmósfera de estética decadente que he vivido, llena de cosas y colores”. Empieza a usar los pinceles ya desde niña, pasando también a través de juveniles esculturas de terracota, para volver luego a la pintura como trabajo. Más tarde los estudios en historia del arte, con una historia muy concentrada en su casa, así como la decisión de ser pintora, de profesión. Su jornada ideal es la que pasa con sus pinceles y su perro, los amigos a partir del atardecer, con los que vive la noche de la capital de España.
Dónde y cómo, nos lo cuenta aquí.
Lulu Style:

Me siento elegante: con la barra de labios de color rojo y mucha máscara de pestañas.
El outfit de mis sueños: todo el día con las zapatillas sneakers. Incluso de noche, y ¡por qué no!, con un poco de tacón.
El lujo es: mis instrumentos de trabajo y la jornada a disposición.
El mejor regalo recibido: un viaje a New York, con 19 años. Me gustaría recibir uno para Italia, empezando por Venecia.
En la maleta, para 3 días: llevo siempre demasiado. En teoría es suficiente un pantalón vaquero, unas zapatillas deportivas, algunas camisetas blancas, un jersey negro, un traje de noche y un par de zapatos de tacones. En práctica, añado un montón de pantalones y muchos zapatos de tacones, que luego no uso nunca.
Mi lugar preferido: la finca de familia en Jerez de la Frontera, donde como, bebo y duermo, sintiéndome en casa.
Música: la que te hace bailar. Madonna y David Bowie desde siempre, en este momento estoy obsesionada por Light it up de Major Lazer.

La jornada perfecta:
-Despertarme pronto e ir a andar.
-Pintar todo el día y salir después del atardecer.
-Ir a bailar o a la cama pronto, me gustan las dos cosas.
El sentido de los ambientes internos: una casa tiene que ser cómoda. Muy vivida y llena, con tapicerías de flores en las paredes, me gustan parecidas a las de los ambientes en los que he crecido, pero con los colores más claros.
El libro: “El Perfume” (de P. Süskind), leyéndolo parece que has ido a parar dentro.
La película: “Drácula” (de Francis Ford Coppola): me encanta el cine de terror y su estética.
Tengo miedo: de no poder hacer lo que me gusta.
Nunca: el poncho y los pantalones de pata de elefante.
Siempre: las zapatillas sneakers, mis anillos en los dedos.
La App preferida: Instagram, tengo una adicción total.

Mi Madrid.
- El desayuno en “Il Tavolo Verde”, c/Villalar.
- Una visita al Museo Sorolla, la casa privada del famoso pintor impresionista madrileño.
- La Real Basílica de San Francisco el Grande, C/ San Buenaventura, 1.
- Un paseo por los Jardines de Sabatìnì, en el Palacio Real.
- Lunch en La Jefa, para tomar una tartar de corvina, C/ de Recoletos.
- De compras, muy españolas, en la Calle Serrano: Intropia, Bimba Y Lola y la multimarca Barry Twice…
- Aperitivo en el Hotel de las Letras, C/ Gran Vía, 11.
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