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Matteo Maria Mapelli

Una vida hecha de arte

Estilo y pasiones de un galerista que vive de forma contemporánea.

Hijo de artista, de un padre que, en los años noventa abrió una galería para dar un carácter profesional a su colección, Matteo estudió arte en Brera, se licenció con una tesis sobre el «Expresionismo abstracto americano» de los años cincuenta y empezó a trabajar. Fue joven asistente de Claudia Gian Ferrari, una de las galeristas más influyentes de Milán.

«Fue un periodo formativo fundamental, asimilé el trabajo de galerista haciendo mis primeras experiencias en el inmenso “mundo de las exposiciones”, al lado de la «doctora» (la llamaban así). Ella me enseñó algo esencial, es decir, que hay que preservar, respetar y proteger el arte».

Una vez finalizados los estudios, Matteo se incorporó a la galería familiar y al arte contemporáneo. «Nutro a diario la pasión por el arte a través de los libros, visitando las exposiciones». Su tiempo se divide entre la galería y las visitas a los estudios de los artistas: «El contacto único que se crea entre el galerista y el artista es un elemento indispensable para que exista un proceso de crecimiento conjunto».

A ello hay que añadir el aspecto «lúdico» de su trabajo, que conlleva viajar, vagabundear por los museos de todo el mundo, visitar las bienales de arte y las ferias de arte de todo tipo, contemporáneo, de alto anticuariado, de artes aplicadas en lugares y países muy diferentes desde el punto de vista cultural y, por ello, susceptibles de dar las sugerencias oportunas.

Y, por último: «Algo sumamente agradable: las cenas entre amigos y artistas. Un momento único para intercambiar ideas, puntos de vista y también alguna que otra broma provocadora; me encanta escucharlos, porque ello me ayuda a comprenderlos cada vez más».

Me siento elegante: convirtiendo el respeto en el punto fuerte en cualquier situación, incluso en la más incómoda.

El regalo más bonito: sin lugar a dudas el nacimiento de mi hijo. Como todos los niños, es capaz de ver más allá de las cosas con una naturalidad que me ayuda a redescubrir verdades olvidadas.

En la maleta: lo esencial. Por lo general, llevo siempre la vieja camisa vaquera que me pongo hace tiempo como si fuera un amuleto. Además, no puede faltar un buen libro. Es el mejor compañero en los momentos de relax.

Música: no soy un experto. Escucho géneros completamente distintos. La considero esencial, una forma de arte y, como tal, necesaria. Me gusta conocer. Siempre.

Interiorismo: adoro las contaminaciones. ¡Antiguo, moderno, contemporáneo! Y también pintura-escultura-fotografía-videoart-artes aplicadas… La auténtica gran dificultar es saber encontrar el justo «equilibrio» entre todo.

El arte es para mí: una pasión infinita. Sin duda alguna un elemento esencial de la vida. Un médium sumamente poderoso para enviar mensajes precisos y útiles. Un medio elegante y refinado para alimentar el alma.

Libro preferido: en la literatura he encontrado un sinfín de obras maestras. El último libro que he leído es Stoner, de John Williams, una de esas historias que «jamás habrías imaginado», una trama realmente sencilla, pero contada de una forma extraordinaria.

Película preferida: En cuanto al cine, sin duda las producciones de Lars von Trier y de David Lynch. Dos directores eclécticos y visionarios. Creo que lo que me impresiona en especial de sus obras es el análisis profundo y oscuro del individuo, las atmósferas, los lugares. Unos elementos que proyectan sus películas en el complejo mundo del videoarte Una película en especial, Mulholland Drive, por lo demás, ¿cómo olvidar la sugerente secuencia del «club silencio».

Miedos: ninguno en especial. Soy una persona optimista, me gusta afrontar los desafíos con valor.

Nunca: ¡ser mediocres!

Siempre: aferrar el instante.

App preferida: Instagram, desde luego.

Tres direcciones “reservadas»:
• La Trattoria Arlati, Milán. Cocina típica milanesa unida a la mejor acogida que se pueda desear. Como estar en el salón de casa;
• Palazzo Fortuny, Venecia. Un lugar mágico, ecléctico. Una casa museo única y, sin lugar a dudas, de rara belleza. Un meaning que ha influido mucho en mi manera de trabajar;
• Seiser Alm, sur Tirol. Literalmente «el tejado del mundo». Uno de mis paraísos terrestres favorito, silencioso, mágico, sagrado. Un lugar ideal para perderse y recuperar energías.

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