Noor Fares

El mundo a través de los ojos

La jewel designer que colecciona muñecas

Nacida en el Líbano, vive entre París, Boston y el mundo, nos reunimos con la globetrotter Noor Fares en Londres, donde se encuentra en relación con un máster en Jewel Design en la St. Martin School.

Una vida internacional, amigos dispersos por los distintos continentes, su mundo es, sin lugar a dudas global, pero aún más impregnado de esoterismo.

Noor Fares diseña Sólidos Platónicos, es decir, cubos y dodecaedros, estrellas Merkaba y hexágonos alternados con alas, que sintetizan su pensamiento: «No me interesan la belleza o la decoración en sí, sino los significados simbólicos». Las piezas, cubiertas por completo de diamentes o vacías con un hilo de oro como perímetro. La casa está abarrotada de libros que hablan de Metales mágicos, Astrología y Numerología, Amuletos, Talismanes: —«Investigo mucho en las diferentes culturas sobre la ideología y las propiedades de las formas y las piedras».

Deambulamos por sus interiores londinenses, en una intercalación de objetos llenos de color — infantiles solo en apariencia—, que pueblan la casa con sus miradas: «Me gustan las caras, la mirada de las personas. En realidad lo que colecciono son los ojos». En muchas de sus joyas hay un pequeño ojo —una protección contra el mal—, otros cambian de forma y color, basta tirar la cadenita adecuada para la magia mecánica de las muñecas japonesas denominadas Life Dolls.
Nos miran desde el estante que hay arriba y parecen vivas, forman parte de un grupo numeroso, además de las clásicas rusas, están también las hindúes, con las manos tatuadas, segunda obsesión de Noor: «Mi madre era una coleccionista, convivía con muñecas y peluches desde que era niña y yo he seguido haciéndolo.

Los busco vaya donde vaya». Las mejores tiendas muñecas en Ámsterdam, Tokio y Zúrich, el mejor resultado de esta pasión es la misma Noor, que por la noche se viste de muñeca: «Me lo dicen los amigos». Su cara ayuda en este juego, al igual que su estilo.

Strictly Style.
De día un estilo deportivo en el que predominan los pantalones pijama y cortos, pero, sobre todo, el corte a medida de las chaquetas masculinas.
Por la noche vestidos o faldas importantes, una mezcla de couture con piezas étnicas o manifiestamente vintage. Mucho negro en invierno, muchos colores en verano.

El armario Parece una casa en miniatura en la que los stands de acero dividen hipotéticamente unas pequeñas habitaciones. Nada más entrar, los zapatos, llanos o vertiginosos, «Sin término medio». Luego las habitaciones, divididas por temas. Shorts y pantalones/vestidos de noche/vestidos de día, las prendas se difuminan por color como en una caja de lápices.

La maleta Una viajera que se movía cargada y cuyo motivo de orgullo es ahora la síntesis. Sumamente organizada: «Preparo un par de looks, uno para el día y otro para la noche. Los guardo por separado, cada uno en una bolsa con cremallera. Si puedo, un solo abrigo, el que llevo puesto al partir».

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