Polly Morgan

El uniforme de la artista

Lifestyle sintético, filomodernista

Estamos en la zona de East London, entre edificios con sabor y pasado industrial, grandes espacios, cristaleras y terrazas próximas entre ellas y lejos del caos de la capital.

Unos ambientes que conjugan la casa y el taller, como el de Polly Morgan, una artista que renueva la antigua técnica de la taxidermia –esto es, embalsamamiento – con un corte personal que corta la contemporaneidad.

Última aparición en febrero, en la galería del Marco Voena, quien desde siempre mezcla lo antiguo con lo contemporáneo. Perfecto también su espacio milanés para albergar a los pájaros que se posan en los cuadros o a las serpientes pitón que se persiguen a sí mismas en un circuito sin principio ni fin, como el infinito.

Volvemos a Londres, al taller de la planta baja lleno de colores, aerosoles, tijeras y pinzas, incluso hay un secador de pelo para secar las plumas, cientos de arneses con los que Morgan descompone y recompone los animales que pone en escena. En este taller la diáfana artista, vestida con un mono de trabajo de color naranja —una especie de Grace Kelly de vanguardia- deja reinar el caos de la minucia.

Una escalera de caracol de hierro nos lleva al piso noble en el que las ventanas adquieren protagonismo iluminando la sala ocupada por la gran mesa de hierro negro, las sillas de Charles Eames y las luces de autor: “Los interiores dependen del edificio, aquí imaginaba unas cuantas piezas modernistas. Cuanto más concurrido está el mundo del trabajo más necesidad tengo de crear el vacío en casa. Aquí vivo en compañía, sobre todo, de los cielos, el espacio ayuda a pensar”. Abierto y luminoso, el recorrido de la sala desemboca en la gran cocina a la vista, una zona importante, porque a Polly le encanta comer y aún más cocinar: “No obstante haya simplificado al máximo mi estilo de vida, en la cocina me muevo de manera instintiva, abandono a menudo los esquemas desviándome de la idea inicial. Igual que en el trabajo”. (v. MY MANIA : Mis recetas ).

El cuarto de baño también es gigantesco, un salón blanco donde Polly se cuida, pese a que apenas se maquilla: “Ya no soy atrevida en el aspecto”.

En cambio, cuando era niña Polly se concentraba en sí misma e iba al colegio con las camisetas extra large de su padre y ocho relojes en la muñeca: “Trataba de expresarme y de llamar la atención”.

La atención se ha desplazado a los pollitos y cuervos embalsamados, el estilo se ha detenido en una síntesis consciente que dividimos en varios puntos.

Me visto siempre en el último momento, vivo demasiado concentrada en el trabajo y tengo un uniforme: pantalones o falda de tubo con una camisa bonita. El toque masculino hace que todo resulte más interesante”.

Nunca: vestidos ceñidos, minifaldas y escote: “Es mucho más sexy”.

Equipaje de mano, el consejo: “En el avión llevo un suéter, una chaqueta y un abrigo, cuantas más capas mejor”.

La maleta para tres días:: 1 par de zapatillas de deporte 2 pares de zapatos con tacones, sandalias y botas 2 camisetas 1 par de pantalones de corte impecable 1 chaqueta 1 camisa bonita

A tip for hand luggage: “On the plane I wear a pullover, a jacket and a coat, as many layers as possible”.

Manía : “Me gustan los días de trabajo, no sé disfrutar de las vacaciones”.

Cena : “Salir por la noche y comer pescado. En J. Sheekei, en St. Martin’s Court, uno tiene la impresión de estar en el Orient Express de los años treinta”.

Shopping: “Sobre todo online. También en las galerías y las tiendas de tendencia de MayFair”. Su verdadera pasión: la tienda de herramientas Romanys, en Brewer street.
Back to top