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Tatyana Franck

La aristócrata de la fotografía.
La colorista directora de Museo.

La encontramos en la casa de Gstaad, rodeada de toques de rojo Navidad, con vistas a los pinos y los copos de nieve a través de las ventanas de los años cincuenta.
A Tatyana, en la vida, le gustaría: “abrir la experiencia de la fotografía a los nuevos medios y las nuevas tecnologías”.
Con su experiencia pasada como comisario de los Archivos de Claude Picasso en Ginebra, creció en el mundo del arte y de las imágenes de autor – su padre es el gran galerista Eric Franck, Henri Carter-Bresson es pariente suyo directo – desde marzo pasado está al cargo del Musée de l'Elysée de Losanna. Inmersa también en el gran proyecto de la nueva sede cuya construcción está prevista para el año 2020, que ofrecerá un espacio de exposición de 22.000 metros cuadrados dedicados al arte y la cultura (www.elysee.ch/30 ).
¿Qué tipo de fotografía te gusta más? “Particularmente los retratos, el arte de captar la personalidad de una persona en un instante”.
¿Colecciones? “He visto y seguido siempre trabajos de artistas de mi generación, me he rodeado de ellos, pero desde que soy directora de un Museo, he abandonado la búsqueda estrictamente personal”.
Fue una mirada de Nan Goldin, la foto que mostraba una mujer de Bangkok la que se cruzó Tatyana a la edad de 17 años, la que le hizo decidirse por la fotografía como objeto de estudio e investigación. Hoy, la directora a la que le gusta vestir con colores, prefiere el rojo, el amarillo y el naranja y sonríe muy a menudo: “soy una persona abierta y muy curiosa”. De entre los fotógrafos del pasado elige a Gabriel Lippmann: “ha inventado el proceso para capturar los colores en este arte”.

El pensamiento de Tatyana, en cuanto a estilo.

- Me siento elegante: si llevo mis colores. Los brillantes, generalmente.
- El outfit perfecto: un kimono vintage. No sólo para llevarlo, sino para admirarlo, como una obra de arte.
- El lujo: buena comida en magnífica compañía, en un magnífico lugar.
- El regalo más bonito que has recibido: el afecto de mis amigos.
- En la maleta: un dispositivo que sirva para escuchar música.
- El lugar elegido: Las Islas Chausey, cerca del Monte Saint Michel, en Normandía.
- La música: el pop ruso.
- Decoración: una mezcla de arte y escultura contemporánea, fotografía vintage y muebles Art Decó: con cojines de color fucsia.
- Un libro: me gustan las antologías de poesía, para poder leer diferentes autores al mismo tiempo.
- Un miedo: aburrirme.
- Nunca: ser descortés.
- Siempre: aún yendo siempre con prisa, espero cada vez ser capaz de encontrar un momento de relax.
- La app que más usa: Whatsapp.
- Dos direcciones “secretas”: en Ciudad de Méjico, mi ciudad del corazón:
• “Contramar”, un restaurante en Cuautémoc. El pescado es exquisito, en especial las “tortitas de atún” y los tacos de pulpo. Para no perdérselos.
• Museo de Anahuacalli, fundado por el famoso muralista mejicano Diego Rivera. Destaca por su construcción única en piedra volcánica y la colección de reliquias hispánicas.
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