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The Castle Band

Retrato de grupo en un interior.
La sofisticación de la naturaleza.

La naturaleza como cifra de estilo, considerado como el punto de partida al que hay que saber volver más tarde. Acaban de superar la adolescencia y sus tendencias, las fiestas de baile y las noches en discoteca. Cuatro amigas, dos trabajan y las otras dos estudian, visten la joven edad con elegante sabiduría: ya bien definidas no sólo en el estilo.
Maddalena Floriani y Allegra Benini han compartido pupitre en el colegio y ahora trabajan, Maddalena en el campo de la medicina, Allegra para una sociedad de comunicación del lujo. Pupitres en común también para Giulia Gariboldi y Matilde Archinto, que han elegido estudiar derecho y diseño.
Su estética está impregnada por el clásico estilo italiano.
Arte, museos, películas y paisajes como escenario que ha pasado a través de la búsqueda de la adolescencia y que ha hecho que vuelvan y permanezcan en el capítulo de la neo sencillez: ese género de sencillez que se alcanza sólo, y no siempre, con una cierta madurez.
Para ellas ya es una realidad: vaqueros y camisa blanca como uniforme ideal, libros en la mesilla, música recuperada incluso del pasado, les gustan las noches mundanas pero también les encanta quedarse en casa, cocinando y charlando con los amigos.
Veinte años vividos con mucha frescura y pocas ansias: no están a dieta y no buscan una presencia continua, más bien piensan en el futuro, seguras en afrontar las preguntas sobre sus gustos.
Estas son las respuestas:
Allegra

Me siento elegante: en vaqueros y camisa blanca.
El mejor regalo: un viaje a Birmania.
En la maleta: cepillo, mascarillas para la cara, auriculares para la música, vaqueros y camisa vaquera, camiseta negra, pijama. Zapatos planos.
La música: escucho la electrónica, adoro Coldplay y Barry White.
Interiorismo: atmósfera provenzal, ventanas de arco, plantas y suelos de barro cocido, alguna columna y casi todo blanco.
El libro: “El último encuentro” de Sandor Marai. Lo leí en un día y medio, y no he dejado de pensar en él.
El cine: toda la filmografía de Quentin Tarantino.
Miedo: de la soledad.
Nunca: las manos en desorden. El color amarillo.
Siempre: la cadena y el colgante antiguo colombiano de mi abuela.
La App: Instagram.
Dos direcciones:
- “Il giardino dei Tarocchi” el parque artístico cerca de Capalbio, en Toscana.
- “Es Xarcu,” el chiringuito de una playa de Ibiza: poco de moda pero muy íntimo.
La SPA. “Il Verdura Resort” en Sciacca, Sicilia: un paisaje de fábula.

Giulia

Me siento elegante: vestida de azul marino o de blanco, con una camisa.
El mejor regalo: mi gato, recuperado de un contenedor de la basura.
En la maleta: Muchos jerséis. Los pantalones no los cambio, las otras cosas me las olvido.
La música: Bob Dylan y David Bowie.
Interiorismo: un parqué antiguo y paredes claras.
El libro: “Las afinidades electivas” de Wolfang Goethe: la vida es así.
La mejor película: “Barry Lyndon”, de Stanley Kubrick.
Miedo: de las enfermedades, sin duda y siempre.
Nunca: todo lo que brilla o es vistoso, camisetas con imágenes.
Siempre: Vaqueros y cabello largo.
La App: Shazam, para capturar la música en un instante, en el aire.

Maddalena

Me siento elegante: con un vestido largo y tacones de 12 cm
En la maleta: vaqueros y minifalda, ropa interior y un body de manga larga, zapatos de hombre.
El mejor regalo: el anillo de mi abuela con una perla.
La música: de los años Noventa: Oasis, Coldplay, Juan Luis Guerra.
Interiorismo: nunca el parqué, todo gris, blanco y negro.
El libro: “Locura” de Patrick McGrath, muy intenso.
El cine: “Érase una vez en América” y la filmografía de Tim Burton.
Miedos: demasiados, y están empeorando.
Nunca: medias de color carne, sujetador con tirantes de plástico.
Siempre: el negro, el perfume y el rímel.
La App: Woman log, para controlar el ciclo menstrual.
Las direcciones:
- el outlet de dulces “Orvad” en Osnago, un pueblo en las afueras de Milán.
- “L’Osteria dei poeti” en corso Garibaldi en Milán: pocas mesas, pero buenas.
La tienda: de bisutería en via Nicolini, en la zona de Chinatown en Milán. El propietario chino, para los amigos es Mauro.
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